- ¡Hola! ¿Me escuchas?
- Es un momento por favor. – Tengo miedo, estoy cansada, decepcionada, enfadada y cuando creí que veía un resquicio de luz, no porque el sol iba a salir, sino porque era necesario creerlo, ha vuelto el miedo, el cansancio, la decepción y sobre todo la rabia. No sé cómo he llegado hasta aquí, ya no puedo diferenciar la verdad de la mentira, porque sé que ya no existen ninguna de las dos. Solo veo un mundo creado para que lo creamos. Y lo que más me inquieta es quién es verdad, y quién es mentira. Siento como me enfrentan a mis amigos, a mi familia, por dar mi opinión, por evocar un pensamiento, todo en beneficio de Veo como jugamos todos, sin pensar en las consecuencias, cómo dejamos de aprender para ser profesores, como dejamos de leer para escribir opiniones. Y nos volvemos poco a poco más necios por voluntad propia. Estoy enfadada conmigo misma por entrar en este juego, sin plantearme siquiera cuando y porque entre y ¿porqué no dejo de jugar?, ¿porqué no vuelvo a pensar por mí misma? Vuelvo a ser valiente, aventurera, confiada y alegre. ¿Es tu próximo objetivo?
- Dímelo tú, ¿crees que puedes?
¿Es posible ya el cambio?
¿Puedes encontrarme de nuevo